El puerperio es mucho más que “el posparto” o, el período después de haber dado a luz. Es una etapa de transformación profunda, física y emocional. Si te preguntás qué es el puerperio, se trata del tiempo que pasa desde el nacimiento de tu bebé hasta que el cuerpo recupera su equilibrio hormonal y funcional previo al embarazo.
Según la Organización Mundial de la Salud, el puerperio dura entre 6 y 8 semanas, aunque cada mujer vive su propio ritmo. Algunas se sienten recuperadas antes, mientras que otras necesitan más tiempo, especialmente si hubo cesárea, episiotomía o parto instrumentado.
Y sí, amiga, es normal que sientas que no encontrás la manera “correcta” de transitarlo o que la situación te supera. ¡No te compares porque no hay fórmulas secretas, solo caminos que se construyen entre vos misma y tu cuerpo!
Durante el embarazo, tu cuerpo crece, se adapta, sostiene y crea vida. Después del parto, necesita reorganizarse.
En promedio, el puerperio se divide en tres fases principales, que ayudan a entender por qué cada día podés sentirte distinta.
En esta etapa, el descanso y la higiene suave con productos que vayan recomponiendo tu pH, son tus mejores aliados. Evitá duchas vaginales o productos perfumados: tu cuerpo se está limpiando solo.
En esta fase, la prioridad es hidratar, dormir cuando puedas y alimentarte bien. No te exijas: cuidar de vos también es cuidar de tu bebé.
El cuerpo sigue recuperando tono muscular, energía y deseo. Algunas mujeres recién entonces se sienten listas para retomar la actividad sexual, y eso está perfecto. Cada recuperación es única, como cada historia de parto. En esta etapa también se recomienda una visita a la ginecóloga o partera para revisar cicatrices, suelo pélvico y zona vulvovaginal.
El puerperio no solo se vive en el cuerpo: también se siente en el alma.
Podés pasar de la ternura al cansancio en minutos, y eso no te hace débil, te hace humana. La montaña rusa emocional se debe, en gran parte, al descenso hormonal abrupto del estrógeno y la progesterona, y al aumento de la prolactina (si estás amamantando).
Es normal sentir:
Si los sentimientos de tristeza o angustia se prolongan más de dos semanas, consultá: puede tratarse de una depresión posparto leve, muy común y tratable.
Tu zona íntima ha hecho un trabajo inmenso y necesita recuperación.
Ya sea después de un parto vaginal o una cesárea, el equilibrio del pH, la hidratación y la elasticidad vulvovaginal pueden alterarse. Por eso, los cuidados en el puerperio son esenciales para prevenir molestias e infecciones y sentirte cómoda en tu piel.
La Espuma Evagina, con ácido láctico y ácido hialurónico, es ideal para esta etapa: limpia sin resecar, respeta el pH natural, no necesita fregar para hacer espuma y mantiene la flora protectora.
Si notás tirantez, picazón o ardor, no lo ignores: la piel vulvar necesita hidratación tanto como la del rostro.
Sabemos que con un recién nacido el descanso es un lujo, pero cada pausa suma. Dormir, hidratarte, alimentarte bien y delegar tareas cuando puedas también forma parte del cuidado íntimo.
El cuerpo no solo cicatriza: también recuerda. Tratalo con la misma ternura con la que sostenés a tu bebé.
Pedí turno con tu ginecóloga o partera si:
Los profesionales pueden evaluar si necesitás un tratamiento local, ejercicios de suelo pélvico o simplemente más tiempo de recuperación.
El puerperio no tiene reloj: tiene ritmo.
El puerperio es una etapa de renacimiento. Tu cuerpo está aprendiendo a ser otro, y vos también (bienvenido un título nuevo a tu vida, ahora también sos “mamá”).
Amiga, tu cuerpo está sanando y necesita tu permiso mental para cuidarse con amor. No te compares, no te apures: cada día que pasa, tu cuerpo se acomoda un poco más.