A muchas nos pasa que antes de menstruar nos sentimos distintas. Más sensibles, más cansadas, con la panza hinchada o con la sensación de que todo cuesta un poco más. Eso tiene un nombre: síndrome premenstrual (SPM). Y aunque es muy común, la intensidad cambia muchísimo según cada mujer. Ahí está la diferencia entre algo llevadero y un dolor premenstrual constante o un cambio emocional que altera por completo tu rutina.
¿Qué es el síndrome premenstrual?
El síndrome premenstrual es un conjunto de cambios físicos, emocionales y conductuales vinculados a la fase final del ciclo. No tiene una causa única y exacta, pero se relaciona con las variaciones hormonales propias de esos días y con cómo esas variaciones impactan en sustancias del cerebro, como la serotonina, que influye en el sueño, el ánimo y el apetito. El estrés, dormir mal o tener antecedentes de ansiedad o depresión también pueden hacer que se sienta más fuerte.
Para muchas, el síndrome premenstrual se nota, pero no cambia demasiado la vida. Para otras, puede afectar cómo trabajan, cómo duermen, cómo estudian o cómo se vinculan. Por eso vale la pena prestarle atención.
Síntomas de síndrome premenstrual: físicos y emocionales
Si bien cambian según cada mujer y también a lo largo de la vida, los síntomas de síndrome premenstrual más frecuentes suelen ser estos:
Físicos
Emocionales y conductuales
Los síntomas suelen aparecer entre una y dos semanas antes de que te venga, después de la ovulación, y en general mejoran cuando empieza la menstruación o en los primeros días del sangrado. Se estima que la mayoría de las mujeres tienen algún síntoma premenstrual en algún momento de su vida.
Cuando estos síntomas son varios, muy intensos o aparece un dolor premenstrual constante, no conviene minimizarlo. Es probable que estés frente a un cuadro de síndrome premenstrual si estos cambios aparecen en los 5 días previos al período durante al menos 3 ciclos seguidos, mejoran dentro de los 4 días posteriores al inicio del sangrado y afectan tu vida cotidiana.
Cuándo el síndrome premenstrual puede ser un trastorno disfórico premenstrual
En redes se empezó a hablar mucho más del trastorno disfórico premenstrual (TDFM), y está bien que así sea. Porque no es “un poco más de molestias que el SPM”: son síntomas más graves y a veces incapacitantes. También aparece entre 7 y 10 días antes de la menstruación y puede seguir durante los primeros días del período, pero lo que marca la diferencia es el impacto emocional y funcional.
En el TDFM suele destacarse al menos uno de estos síntomas:
Además, pueden sumarse otros síntomas de síndrome premenstrual; como hinchazón, sensibilidad en las mamas, insomnio, cambios en el apetito, fatiga o dolor de cabeza. Lo que lo vuelve más grave es que puede afectar seriamente tu capacidad para trabajar, estudiar, vincularte o funcionar con normalidad.
Cómo se diagnostica el trastorno disfórico premenstrual
No hay un estudio único que lo confirme. El diagnóstico del trastorno disfórico premenstrual se hace revisando tus antecedentes, con examen clínico y ginecológico, y muchas veces llevando un registro de síntomas durante varios meses.
En general, se considera esta posibilidad si, durante la mayoría de los ciclos del último año, aparecen 5 o más síntomas, entre ellos algunos como:
Y, sobre todo, si esos síntomas interfieren con tu vida social, laboral o personal.
¿Qué podés hacer para aliviarlo?
Si sentís que el síndrome premenstrual te pega fuerte, hay hábitos que pueden ayudarte a bajar la intensidad:
Si el cuadro es intenso o sospechás un trastorno disfórico premenstrual, no te lo banques sola. Hablalo con tu ginecóloga de confianza. Porque una cosa es sentirte distinta antes de que te venga, y otra muy diferente es que esos días te desarmen por completo